Villa de las Niñas
La idea del monumento nació durante una reunión de planificación entre miembros de la asociación, impulsados por el deseo de conmemorar un acontecimiento significativo para nuestro país. Desde esa conversación inicial, surgió la propuesta de financiar el proyecto mediante actividades comunitarias, siendo la rifa una de las principales estrategias de recaudación de fondos monetarios.
En un primer intento, se contrató a un proveedor local para elaborar el monumento, pero el resultado no cumplió con las expectativas. Luego de varios intentos fallidos con otros artesanos, el equipo decidió encargar la obra directamente desde Corea, donde encontraron una opción que ofrecía la calidad buscada. Afortunadamente, Las Hermanas María brindaron su apoyo con los proveedores en Corea, lo que facilitó en gran medida el proceso.
Para reunir los fondos necesarios, se organizaron rifas, torneos deportivos, carreras y ventas. Las redes sociales desempeñaron un papel fundamental en la promoción del proyecto, con transmisiones en vivo, publicaciones motivadoras y sorteos que impulsaron la participación comunitaria.
La comunicación constante y la motivación del equipo mantuvieron vivo el proyecto durante más de dos años. Finalmente, se logró importar el monumento y se llevó a cabo una cuidadosa planificación para su inauguración que incluyó decoración, protocolo y actividades complementarias.
El proceso no estuvo exento de desafíos. La organización y logística de las distintas actividades de recaudación, la búsqueda de un proveedor que garantizara un trabajo de calidad y la gestión de los trámites de importación —incluidos los aspectos relacionados con los INCOTERMS— representaron grandes retos para el equipo de ASEVIGUA. Sin embargo, lo más importante es que se logró superar cada obstáculo y llevar a cabo el proyecto con éxito.
Uno de los aprendizajes más valiosos fue la importancia de mantener informada a la comunidad mediante reportes frecuentes sobre el estado de los fondos y el avance del proyecto.
La inauguración fue un momento especial, esperado y profundamente emotivo. Agradecemos cada aporte, tanto individual como grupal, porque gracias a ese esfuerzo colectivo este sueño se hizo realidad: Padre AL en casa, Padre AL en Guatemala.
Tu legado vivirá por generaciones. Gracias a todos los graduados que hicieron posible que este proyecto se concretara.
A pesar de los retos, dificultades y limitaciones, con la ayuda de Dios y la generosidad de muchas personas, este proyecto se hizo realidad.

